Pacto Nacional de Convivencia

Manifiesto

Ciudadanos: como nación caminamos en el filo de la anarquía y los peligros a los que el desorden imperante nos expone debe hacernos reflexionar y actuar en consecuencia.

Entender el vacío de poder que se experimenta en la tensa situación que la falta de autoridad del Estado genera – falta de autoridad del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial – frente al crecimiento y poder del crimen organizado, es suficiente como para buscar un Pacto Nacional de Convivencia para preservar y reconstruir, lo poco que va quedando del sueño democrático en Guatemala.

Interpretar los incidentes que hemos venido viviendo como solas y simples fallas de la administración del gobierno actual, es pecar de ingenuos y de corta visión de nuestro complejo social nacional histórico y estructural.

Atendiendo la complejidad que muestran los momentos de crisis articulados entre si – crisis estructurales como el hambre, la desnutrición, inseguridad y carencia de infraestructura básica; crisis recurrentes en el sector justicia, desde la PNC, pasando por el MP y las diferentes instancias de jueces y magistrados; crisis en un sistema educativo y de salud que ya no dan más; crisis recurrente en el sistema penitenciario; crisis recurrente en el tránsito de nuestras calles, crisis recurrentes en el funcionamiento hasta de los drenajes de nuestras ciudades principales y en fin, crisis que provoca ya niveles de frustración y falta de esperanza colectiva; en mi calidad de ciudadano insto y propongo:

Estructurar un Acuerdo Nacional de Convivencia

en el que, los tres poderes del Estado y un Consejo de Ciudadanos Notables en el que se representen todos los Municipios del País, podamos definir en los próximo 100 días, la ruta de acciones claves para salir de la anarquía y el desorden imperante.

 Yo me comprometo a poner sobre la mesa, un borrador mártir del 

Pacto Nacional de Convivencia.

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